GUITARRA CHOLA



GUITARRA CHOLA, Hecha en el Perú
Por Manuel Acosta Ojeda
Si bien su origen es europeo, la guitarra peruana tiene identidad propia y es uno de los símbolos musicales del Perú, adaptándose a las vivencias del hombre peruano y a ello contribuyeron ingeniosos constructores como Abraham Falcón.

Este suelo es un hogar de guitarristas y de guitarras. No sabemos quién haría la primera guitarra peruana. Lo que sí sabemos es que tuvieron mucho prestigio. Hasta que el consumismo, antinacional y extranjerizante, hizo que la guitarra peruana pase al olvido.

Hace unos 60 años se hablaba con admiración de una guitarra arequipeña; tuvimos magníficos constructores –no fabricantes–, en todo el país. En nuestra capital, Lima, eran muy estimadas por la década de 1940 las guitarras "Huertas". Su hijo Alejandro siguió el camino de su padre. Pero había un constructor de quien se hablaba en voz baja. Era don Federico Fajardo, se decía en el "ambiente" que cobraba "carísimo". Lo cierto era que construía una guitarra por año, con increíble cariño y una paciencia paternal. Sólo cobraba por su trabajo.

Conocido era también el nombre de Rómulo Alaluna. Después saldría don Abraham Falcón García, con quien me une una enorme amistad, desde mis primeros 25 años. "Tan fuerte como el cañazo", hombre sencillo, que gusta mucho de la bohemia. Andábamos Carlos Hayre, Pablo Casas, Abraham y algunos amigos del barrio con "chapas" muy curiosas.

Recuerdo que por 1967 ó 1968, Abraham se "pintó de cuerpo entero". Sus guitarras ya eran conocidas. Y decidió hacer una gira de promoción. Invitó, nada menos, que al maestro Juan Britto Ventura, profesor de guitarra en el Conservatorio Nacional de Música y a un servidor, para que se encargara de la parte hablada. Viajamos por Lobitos –donde empezó–, Talara, Piura, Chiclayo y Trujillo. En el campamento petrolero de Lobitos hacía 32° C. a la sombra.

El maestro Britto había preparado un programa impecable; obras de las llamadas "barrocas", españolas, sudamericanas y peruanas.

Yo, me había leído todo lo posible sobre la historia de la guitarra, pero el público era tan sencillo, tan entusiasta, que me pareció incorrecto aburrirlos con una conferencia. Presenté al maestro Britto y pedí al público permiso para que don Juan se quitara el "michi", del esmoquin. En la segunda parte del recital, el calor había aumentado a 36°, por lo que con otro aplauso hicimos que el maestro se quitara el saco. La gente –todos en guayabera– aplaudía de pie. Abraham no vendió ni una guitarra, pero estaba feliz.

Y así recorrimos el norte, dándonos encontrones con los "burromaestres", que no colaboraron en nada. Pero Falcón, jamás se quejó. Cuánto dinero gastó o perdió, no lo sé. Solo sé que dejó gratísimos recuerdos, sobre todo en Piura. Obsequió varias guitarras después de cada presentación; los requisitos para recibir el regalo eran: ser joven, tocar bien la guitarra y ser de bajos recursos económicos.

La calidad humana de Abraham Falcón García es muy poco conocida. En su taller de Luna Pizarro, en el distrito de La Victoria, se daban cita muchos guitarristas consagrados y otros, que luego lo serían.

Las guitarras Falcón se han paseado por el mundo en las manos de Raúl García Zarate, Carlos Hayre Ramírez, Daniel Kirhuayo, Carlos Montañés Campos, Vicente Vásquez Díaz, Pepe Torres Ventocilla, Rafael Amaranto Castillo

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